MUNDO

En un mundo que nos da de todo, en un mundo en el que el ser humano ha conseguido situarse al mando. En este mundo en el que hay suficiente para todos, aunque la codicia quiera hacer ver lo contrario. Es en ese lugar donde vuelan los pájaros y también los aviones. Donde ya no hay límites en la distancia, porque los hemos superado. Son esas personas capaces de crear mundos paralelos, digitales, sin restricciones. Esas personas que investigan los secretos de la vida, del universo. Aparentemente: una sociedad avanzada. En la realidad: una única cara de un mundo que siendo capaz no quiere que en todas partes haya las mismas posibilidades de labrar tu destino, de expresar tus ideas, de conseguir tu felicidad.

¿De quién es la culpa? ¿Quién es el culpable? La típica pregunta del que no quiere hacerse responsable.

No es esa la cuestión, no es esa la realidad. La verdad, según mis ojos, es que todos tenemos nuestra parte de responsabilidad en todo lo que sucede a nuestro alrededor.

No son solo los poderosos a quienes se puede acusar, sino también a cada uno de los que callan cuando ven una injusticia, cada uno de los que no actúan para lograr la igualdad, cada uno de los que después de escuchar una noticia no sienten en su interior la necesidad de ponerse a hacer algo para mejorar, para lograr un cambio, para luchar contra aquello que está matando.

No sirve indignarse en silencio, no sirve cambiar de canal, no sirve pensar que no es asunto tuyo, porque no es verdad. Si no quieres convertirte en cómplice, debes denunciar. Si quieres ver un cambio, tienes que actuar.

Todos somos culpables de no hacer todo lo posible para cambiar algo. Empezar es lo más difícil, no hay duda, pero con pequeños pasos empezamos a andar nuestro camino en la vida. Pudieron parecer insignificantes, pero sin ellos jamás habrías aprendido a mantenerte en pie, a caminar y a caer. Porque también gracias a esas caídas aprendiste a levantarte y estuviste preparado para afrontar otras más grandes.

Levántate entonces, sea la primera, o una entre muchas otras, sea el inicio o un intento más. No importa, ¡levántate! Sea lo que sea que puedas hacer ¡hazlo! y créeme, siempre hay algo que está en tus manos, no te fíes de lo insignificante que pueda parecer.

El amor no necesita soldados, porque sin armas puede vencer, pero sí requiere de seres humanos dispuestos a defender, a ensalzar con sus propias obras el significado de las palabras paz, amor, solidaridad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: