Aprendiendo a AMAR

Te amo,
aunque estas dos palabras
no consigan reflejar
ni la pureza de tu aire
ni la belleza de tu mar.

Te amo, 
aún con la certeza de no saber amar,
de ser solo aprendiz,
de estar muy por detrás.

Te amo, 
porque Tú tomas mi manos
enseñas a mis pies 
por dónde caminar.

Por el susurro de la luna,
que si callas hablará.
Por la magia de la Vida,
por la luz de mi mirar.

Te amo,
porque siendo tuya
me diste libertad,
me hiciste siempre mía,
en Ti, sin un final.

Llenaste de significado
la palabra AMAR,
amando desde antes,
amando de verdad.
Y yo, sin merecerlo,
sigo aprendiendo a AMAR.

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