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Cierra los ojos

Hay lugares que se quedan con una parte de las personas que los habitaron, o personas que se llevan consigo parte de ese lugar. No estoy segura. Solo sé que cuando vuelves a ellos puedes sentir a la vez la presencia y el vacío, puedes tener la cálida sensación de haber vuelto a casa y, al mismo tiempo, constatar que hay un hueco frío, imposible de tapar. Un hueco que no estaba antes, con el que debes aprender a vivir.

Puedes mirar esa calle y viajar en el tiempo. Recordar con todo detalle —aunque tengas mala memoria— la forma en la que sonreían, su mirada que parecía saberlo todo de ti, pero no incomodaba, sino que era hogar. Eras tú, con ellos, más tú que nunca. Y ahora la única forma de romper la distancia es cerrar los ojos. Al hacerlo, puedes escuchar su voz, su forma dulce de llamarte, su manera única de hacerte sentir que todo estaba bien, que lo lograrías, que estarían ahí para celebrarlo contigo. Y tú tenías tenías la certeza de que sería así o, de lo contrario, siempre podrías apoyarte en ellos y levantarte de nuevo.

Aún hoy, si cierro mis ojos, puedo asomarme al universo que contenían los suyos, su brillo, su mar, su vida entera llena de rincones a los que no llegué, de batallas en las que no estuve y de otras en las que sí. Puedo ver esas puertas que estuvieron siempre abiertas para mí. Cierro los ojos y siguen aquí.

Las cosas sencillas

Con la puerta cerrada y solo contigo,

cierra los ojos sin miedo al vacío,

mira hacia adentro, no tengas miedo.

Prosigue el camino, valora la vida,

la belleza reside en las cosas sencillas.

23 de abril de 2020

Este Día del Libro es, como todos, distinto a cualquier otro. Sin embargo, es, como ninguno, aislado e íntimo. Es difícil recordar un Día del Libro semejante, sin el ambiente festivo de los eventos, del compartir esos objetos mágicos capaces de transportarnos, de hacernos reflexionar, de consolarnos o incitarnos a llegar más allá.


Ese ambiente hoy no es posible. Aunque sí es cierto que hemos intentado paliar el desgarro de un día como este encontrándonos de forma virtual, apoyándonos mutuamente y haciendo que, a pesar de todo, sea un día bello. Podemos elegir entre multitud de propuestas, entre las iniciativas más variadas, asomarnos a las casas de, quizá, más autores que en fechas anteriores. Sin embargo, no es fácil prescindir de la mirada, cara a cara, que intuyes guarda algo indescifrable; del encuentro con la persona que ha ido construyendo letra a letra ese libro que de una u otra forma ha influido en ti.


Habrá más Días del Libro, más días para reunirnos y festejar la existencia de este objeto al que tanto le debemos. Por ahora, celebremos cada uno de nosotros, a nuestra manera, mejor si es con un libro en las manos, este 23 de abril del 2020, que probablemente no olvidaremos.

A pesar de todo, primavera

Si nos separan los días

y las noches nos acercan,

si se nos prohíbe el tacto

y nos cierran las fronteras,

si para lograr encontrarnos

toca aceptar barreras,

no te olvides, amor,

que nadie podrá impedir

que llegue la primavera.

Encontrarnos con el misterio

Esta Semana Santa es tan diferente… No hay viajes ni reencuentros con amigos o familiares que hace tiempo no veíamos, tampoco procesiones ni celebraciones en comunidad. Sin embargo, la Semana Santa siempre es una oportunidad (y esta vez de unas características excepcionales) que, a pesar de todo, nos invita a quedarnos con lo esencial, a atrevernos a ir más adentro, a llegar hasta el fondo de nuestro corazón.

Es una ocasión perfecta para buscar respuestas a preguntas incómodas, para mirar en nuestro interior y cuestionarnos a nosotros mismos. Pero, sobre todo, es una oportunidad para entrar en el misterio de un Dios que se hizo hombre, que se arrodilló para lavar nuestros pies y se entregó completamente, por amor. Entrar en el misterio del Amor sin límite, de la entrega absoluta de Dios que en Jesús revoluciona nuestras vidas y supera nuestra lógica humana. Un Dios que abraza la fragilidad del ser humano y la hace suya.

Esta Semana Santa, sin duda, es diferente y de ella también nosotros podemos salir siendo distintos. Porque siempre hay algo que podemos cambiar, porque esta puede ser nuestra oportunidad. Porque el Amor no deja a nadie indiferente.

Porque esta es una invitación a amar.

Vuela

Desde que descubrí que lo bello es el camino y comprendí que se hace a cada paso, ya no me apresuro por llegar a mi destino, voy contando estrellas y saltando charcos.

He comprendido que se aprende en la caída, que solo tú puedes luchar por tus sueños, que hay abrazos que te devuelven la vida y manos dispuestas a sostenerte cuando te sientes perdida.

En el mundo encontrarás todo tipo de personas, algunas te servirán de guía, otras te harán ser más fuerte. Desconfía de quien te asegure que no existe cielo, lo único que busca es que no uses tus alas y no alces el vuelo.

El Amor no se presta, se entrega

Déjame decirte algo, el amor que das no tiene por qué ser recibido de vuelta. El amor no se presta, se entrega. El amor es una entrega de uno mismo a otro, y ese otro no puede devolverte lo que tú le has dado, con suerte te amará también, dándote lo que puede darte, entregándose él mismo a ti.

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En Tus manos

Lo más difícil de ir contracorriente sucede cuando tú eres la corriente, cuando sabes que debes ser honesta, sincera contigo misma, que debes cerrar los ojos, soltar los puños y ponerte de rodillas, cuando entiendes que no está todo en tus manos, que eres parte de Algo mucho más grande. Saber que no eres suficiente, que necesitas de Él, siempre, que no sirve empeñarte en dibujar tú los caminos, porque los suyos son infinitamente más bellos.

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El (am)arte me da Vida

Recuérdame esto: “Cuando sientas que te hundes, crea”.

Recuérdame que no tengo mejor forma de escapar de mis fantasmas que escuchando una canción, que no existe una forma de viajar más fácil que perdiéndome en un libro, que no hay mejor manera de sanar las heridas que cantarlas y escribirlas.

No hay caricia más efectiva que la de la poesía cuando roza mis labios y se expande en el aire; y no hay lucha más difícil que la que sucede en mi interior.

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Si tú quieres

Yo, que siempre dejo las puertas abiertas,
porque creo que solo debe quedarse quien quiera,
si alguna vez te dije “puedes irte”, 
no fue porque quisiera que te fueras,
sino porque deseo que seas libre
y que elijas estar
cuando nada te retenga.

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