Tú, que siempre sabes donde encontrarme
que me buscas cuando más te necesito
y me esperas con paciencia infinita.

Tú, que me llenas de paz en los momentos más duros
y sostienes mi mano en aquellos que dudo
que me regalas tu luz y derribas mis miedos.

Tú, que además de guiar cada paso, eres mi Camino,
aunque a veces me pierdo, apareces de nuevo
empezamos de cero, sin olvidar lo aprendido.

Solo contigo aprecio la calma, el silencio habla,
entiendo que puedo.

Miras a los ojos,
me enseñas a ver lo que hay más allá,
a poner en práctica lo que significa,
en toda su esencia,
el verbo AMAR.


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